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Pensando en tus inquietudes hemos creado la sección de Compartiendo dónde puedes enviarnos poemas, cuentos, rimas, historias, saludos, anécdotas y pensamientos que sean de tu agrado, este espacio es creado para ti y recuerda que es solo tuyo, esperemos que sea de tu agrado”.

Puedes enviarnos tu carta a:

Kimberly-Clark de México S.A.B. de C.V.
Club Depend. Jaime Balmes No. 8 Piso 9, Col Los Morales Polanco CP 11510, Delegación Miguel Hidalgo, México DF.

O mandarnos un correo electrónico a kcm.depend@kcc.com donde con gusto atenderemos tus comentarios.


Amado hijo:

El día que esté viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme.
Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme mis zapatos, tenme paciencia.  Recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas.

Si cuando conversas conmigo, repito y repito las mismas palabras y sabes de sobra como termina, no me interrumpas y escúchame.  Cuando eras pequeño para que te durmieras, tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas los ojitos.

Cuando estemos reunidos y sin querer, haga mis necesidades, no te avergüences y comprende que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo controlarlas. Piensa cuantas veces cuando niña te ayude y estuve pacientemente a tu lado esperando a que terminaras lo que estabas haciendo.

No me reproches porque no quiera bañarme; no me regañes por ello. Recuerda los momentos que te perseguí y los mil pretextos que te inventaba para hacerte más agradable tu aseo.

Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con tu sonrisa burlona.

Acuérdate que fui yo quien te enseño tantas cosas.   Comer, vestirte y como enfrentar la vida tan bien como lo haces, son producto de mi esfuerzo y perseverancia.

Cuando en algún momento, mientras conversamos, me llegue a olvidar de que estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo no te impacientes; tal vez no era importante lo que hablaba y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas en ese momento.

Cuando en algún momento, mientras conversamos, me llegue a olvidar de que estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo no te impacientes; tal vez no era importante lo que hablaba y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas en ese momento.

Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Sé cuánto puedo y cuando no debo.

También comprende que con el tiempo, ya no tengo dientes para morder ni gusto para sentir.

Cuando mis piernas fallen por estar cansadas para andar... dame tu mano tierna para apoyarme como lo hice yo cuando comenzaste a caminar con tus débiles piernitas.

Por último, cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir y solo quiero morir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene que ver con tu cariño o cuanto te ame.

Trata de comprender que ya no vivo sino que sobrevivo, y eso no es vivir.
Siempre quise lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer.

Piensa entonces que con este paso que me adelanto a dar, estaré construyendo para ti otra ruta en otro tiempo, pero siempre contigo.

No te sientas triste, enojado o impotente por verme así. Dame tu corazón, compréndeme y apóyame como lo hice cuando empezaste a vivir.

De la misma manera como te he acompañado en tu sendero, te ruego me acompañes a terminar el mío. Dame amor y paciencia, que te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que tengo por ti.

Atentamente.
Tu viejo.


EL PADRE
(Héctor Rojas Herazo )


Era una sombra,
la vaga referencia
de un retrato en la pared,
la ausencia de su amonestación
entre la infancia.
Miraba lentamente sus arrugas,
(las tocaba)
sus ojos que seguían adivinando mis ojos
y aquella amable cólera que rizaba su frente.
El silencio lo volvía una cosa viva,
alguien que estaba allí, que seguía padeciendo,
que buscaba en mi sangre, en su sangre,
prolongar un enigma que viajaba en sus venas.
Acá, del otro lado del retrato,
el día eran los almendros,
las hojas en el polvo,
el tedio con el lijo de sus plumas de oro.
Y allá sus duros ojos, su ondulante cabello,
su corbata y sus labios comidos por la muerte.
Padre, decía entonces, soñaba entonces, suplicaba
entonces,
padre mío,
no te olvides de mí, no me abandones.
No olvides que te miro y espero.
No te olvides de ti olvidando a tu hijo.

Anónimo



PATERNIDAD

Un viejo triste, huraño, sórdido,
cruzo mi tierra maternal.
Tras lo turbio de sus pupilas
hallé tan sólo ruindad.
¡Cuan malo es! -dije en mí mismo-
¡que no le vea nunca más!
Si no reprimo mis cóleras
los perros le voy a azuzar.

Después -¡oh hermosura de la vida!-
de aquel horrible hombre en pos
iba un niño por el sendero,
y en el sendero una flor.
Un vaso de agua con voz pura
me pidió por amor de Dios;
tembloroso y lleno de lágrimas
dije: -¡Por amor suyo te lo doy!

Era aquel niño vivo y fino
y lindo cual lirio de abril;
a través del cristal yo veía
de su boca el puro rubí.
-Pequeñuelo, te doy mi granja,
mi pan, mi afecto: mora aquí.

-Mi viejo padre gana el pan de cada día
y es dichoso en mi amor.
Yo comprendí...
¡Oh plenitud! Y desde entonces
a ningún padre odio jamás;
toda miseria le redime
una corona paternal.
Quien tiene un niño sublima el mundo
y lo nutre de eternidad!

(Porfirio Barba Jacob, 1883-1942)


Día del Padre

Un verdadero papá, es un superhombre, puede responde tan pronto como puede una pregunta de Biología, seguida de una de Matemáticas, me ayuda a aprenderme los poemas para la escuela. Como olvidar el Cultivo una Rosa Blanca en Junio como en Enero… de José Martí.

Es tan súper héroe que puede disfrazarse de Súperman y se desvela junto con mamá cuando uno de sus hijos está enfermo, para ir por las medicinas o llevarlo al doctor de emergencia, Es el apoyo de mamá.

Papá también se desvela esperando para ir por los hijos cuando van a una fiesta, o vela aguardando su llegada cuando ellos son mayores.

Papá tiene una extraña combinación de razón y sentimientos, porque no llora como mamá al ver una película pero llora cuando ve a mamá llorar.

Papá es el mejor cazador del mundo, pues lucha ante cualquier bicho en la casa y atrapa hasta el más feroz de los ratones aunque se muera de miedo.

La cartera de papá esta gorda, gorda y cuando me lleva a la tienda y la abre puedo ver mi foto y la de mi mamá, sus tarjetas de plástico, unos teléfonos, papeles y papeles, pero dinero no hay y siempre consigue una moneda de su pantalón.

Mi papá me habla fuerte cuando me regaña pero es capaz de irme a tapar mi cuerpecito frio en las noches.

Papá juega desde futbol, juegos de mesa y hasta muñecas.

Yo podría decir que papá tiene mucho de mamá aunque tenga cuerpo de hombre…si hay que cambiar pañales los cambia, si hay que hacerle de comer a los hijos se le quema la comida pero les da de comer.

Mi papá es el rey, pero no de mi casa si no de su familia a la que comprende y trata de llevarla con amor

Autora: Lourdes Aviña

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